Tofu y Nacho, bocatinis, saladitos, vermucitos, tintillos, desconcertantes selecciones musicales y no pocas incoherencias.
Martes, de 20 a 22hs.
Conduce, musicaliza y produce: Tofu
Coconduce: Nacho
Coproduce: Jenny Lunch
Fotolog: www.fotolog.com/serviciodelunch
¡Un final de ciclo para coleccionar, luncheros amigos y amigas!
Con más invitados de lo que la casa aguantaba, Servicio de Lunch cerró temporada convertido en un auténtico programa ómnibus de tres horas en el que varios ex melómanos y melómanas tomaron por asalto las diferentes secciones. Dios Parrilla, Neklen, Mágica Bailable, Piroquiña, Verdurita, Steven Seagal, Robbie Terciopelo y Lau Garófalo, Caro Hardcore, Canelson, y Kiwi y su lechita tibetana aportaron su magia al gran aquelarre final, a duras penas domesticados por Tofu, Nacho y Jenny Lunch [sólo faltó Romay]. ¿Qué más decir? Escuchen... absolutistas Gracias a todos los que andan por ahí, más cerca o más lejos... ¡¡y hasta la próxima!!
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Creas o no que a los niños los traen cigüeñas desde París, deberías escuchar este programa.
Nosotros te avisamos.
Conjeturamos acerca del posible vínculo genético entre Rufus Wainwright y Sebastián Wainraich, Tofu se transmuta en una suerte de Minguito2.0 y arregla sus gafas con cinta de papel, nos ponemos camisa a cuadros y trazamos la genealogía musical que une a Fleetwood Mac y Kenny Rogers con Eddie Vedder, Tofu se levanta un tachero descarado y chapa con Steven Seagal bajo la lluvia, Nacho recuerda aventuras campestres y almohadoncitos en la cola [sic], Tofu ensueña una boda con su Faena maculino musicalizada por Santo & Johnny, tenemos nuestro Bloque Horizonte en el que hablamos de los metaleros y sus baladas balas, nos viene a melomanear una Niña Migraña que hace encuestas y rankings de chongos entre sus amigas, y nos enteramos de cuál es el deseo profundo de nuestra productora de vestidos transparentes: salir con un músico de covers.
Bardeamos un rato a Jenny, tenemos nuestro momento espiritual de cada semana [?], Nacho habla de un libro muy interesante [del cual se olvida por completo el título], los volúmenes se nos vuelen locos, hablamos de Lost, de Madonna y su 'garrote de Ipanema', Nacho y Tofu se contaron cuándo creyeron haberle vendido el alma al Diablo, Steven Seagal habla de negros en su columna itinerante, y en rutilante visita, Boya, que lleva años dándole un pie al Lunch [!], la jugó de melómano llevándonos cual chofer en un viaje espacioestereotemporal.
Continuando con nuestra nueva filosofía itinerante, transmitimos desde los Estudios Jenny Lunch. Tofu profundizó su encuesta global “Teta vs Culo” para confirmar que estamos viviendo una auténtica Era del Culo. Analizamos las diferentes etimologías del ir de cuerpo, el Output, el tránsito lento, el “saludar al Hada de la Caca”, saludar a los amigos del interior. Nos imaginamos un Nick Cave como drácula rockabillero tocando el piano en patas, a Jenny le regalaron una palta, los melómanos dueños de casa nos llevaron en un trip hogareño-musical y demostraron que el punk nació en 1965... en Perú [!!]. Nos visitó Dios Parrilla, quien afirmó que la grasa, en el sexo masculino, no se deposita en los glúteos... sino en la mente. Terminamos el programa con un billete de La Solidaria y con un Gauchito Braille.
Tuvimos viajes, "teteras" de Constitución, gloryholes, y nos visitó un dueto de históricos melómanos reincidentes que no sólo melomanearon con sonidos internacionalísimos sino que además karabloquearon... ¡y cocinaron! Rememoramos viajes de egresados un tanto disfuncionales. Hablamos de autralianos, suizos y uruguayos. Hablamos de cerveza, de su espuma, y de uruguayos otra vez. Elucubramos acerca de las incomodidades de chuparse un viaje hasta Marte sin escalas, de la formación de parejas humanas en cautiverio [?!], y cerramos el programa con la euforia comprensible de un menú indio magistralmente preparado por los invitados. ¡Berp!
Sonó un teen-tong: era Raspu Teen, que venía con el chiqui-teen Rin Tin Teen a traer un bole-teen. Se quedaron un ra-teen y nos tomamos un cope-teen. Además, nos visitó un melómano teen de verdad que dio una mini cátedra de hip hop. El Lunch también ilustra, ¿enteendés?
Acomodados, ubicuos, ladris, panchos, vagos, caprichosos, consentidos, financiados, ignorados y genios heredados: los eternos "Hijos De". Y Tofu anticipa el fin del mundo. Y a Brian Eno le encantan los culos. Y nos visitó un melómano de origen radial que tiene en su haber el bloque radial más breve de la radiofonía argentina. Ojo, eh.
Nacho llegó temprano y comenzamos la emisión 112 al grito de “Steven Seagal es humano”. Hablamos de los estreses laborales, de sus antídotos [Dioxaflex vs Whisky vs Fernet] y de los rockeros de 30 que cambian la cerveza por la juguera. Una Tofu conmocionada desarrolló con crudeza visceral la temática “los flatos en sociedad”. Las compus del Lunch tomaron el poder de la transmisión por unos minutos. Inventamos los pararrayos de aura [sic]. Hablamos del placer de sufrir [¿y de su relación con los flatos?]. La melómana nos trajo voces humanas y enseguida se calzó el traje de vinilo negro y se sumó a un karablocazo con Tofu, Madonna y la traducción simultánea. Y terminamos flotando con un Vangelis pre Kenny G y Harrison Ford enamorado de un aparato.
Que dial up, que aquellas infinitas maratones de IRC, que los cibercafés, que MSN, que Mac vs. PC, que amores digitalizados, que sexo conectado, que el ICQ y el reporte de Jenny desde el mismísimo epicentro existencial de La Cole. Escuchamos el tema preferido de Bill Gates, Steven Seagal se afianza como columnista estable, Tofu dispara contra Apple: “Me entra pelusa en el monitor”, a Steven le gustan los “huequitos entre los dientes” y Nacho cae en la cuenta de que es productor de porno Dogma. Además, el melómano llegó y tocó todos los timbres del edificio de los estudios centrales del Lunch. Un despelote. Encendé la cámara y te dejamos mirar.
El naufragio de Nacho en el Río de la Plata que no fue, curas timberos en cruceros, miniTofus devoradoras de servicios All Inclusive a bordo, Jenny inaugura oficina de producción propia, Tofu masacra sin piedad a ciertos servicios de dishoquei para casamientos, fundamos el Club Atlético Fellatio Old Boys, nos preguntamos por el origen de la “espinaca nevada” que energiza a Popeye, sospechamos que los marplatenses están afectados por un virus que los lleva a construir balsas compulsivamente, nos visitó un alegre melómano proveniente del planeta Dub, y Nacho prepara su noviazgo con Natalia Oreiro, quien acaba de retomar la autopista de la soltería. ¡Puf!
Nos fuimos hasta el otro lado del planeta en vuelo transpolar y fuimos Oceanía. Se nos trabó la lengua intentando pronunciar diyedirú, didgeridoo, didjedirú y dj Deró, desenmascaramos el pasado y el presente de algunos personajes cuasioscuros de la industria discográfica autóctona, Tofu nos hizo escuchar dream pop australiano, los melómanos, seres radiales también, nos llevaron de gira mágica y misteriosa musical por la zona sur del GBA, Tofu sentenció que “el Pacífico es un océano loco”, incluimos un inhabitual segmento deportivo, Jenny se comportó casi casi bien, y cerramos envaselinados y meneando las caderas al glamoroso italo ritmo de Renato Zero. ¿Haka? Sí, también hubo haka.
Un programa hecho con todas las ganas de agarrarnos a trompadas mientras se hormigona el edificio de al lado. Antinomias a lo loco. Nos pusimos profundos, nos pusimos pavos, maltratamos un poco más a Jenny, hablamos de la Olalá, hablamos de anos [sic], de Bill Gates y las batallas hipermillonarias de la era digital, anticipamos un tema del futuro disco de Air, estuvimos de acuerdo en que la naturaleza se deshará de los humanos como quien se saca la caspa de los hombros, y el dueto melómano antinómico [que no pasó el test antidoping] mereció alquilar balcones, palcos y estadios en una reedición de la ya icónica pelea encarnizada “Metal vs. Electrónica”. No se salvó naides.
Estrenando estudios nuevos, el Lunch hizo flamear la bandera del post apocalipsis y se vistió de invierno. Tofu, aprovechando el mal hábito de Nacho de llegar tarde, desarrolló sin voces objetoras una virulenta apología de “el invierno es felicidad”, luego lanzamos al aire el gauchísimo lema «Jenny concede», escuchamos a Javiera Enema, se presentó el segundo dueto melómano que presentó alguna que otra exclusividad, inventamos pantuflas de dedos para que Jenny tipee sin hacer ruido, Nacho y Tofu se despacharon con sendas anécdotas turbias y juveniles bajo la nieve, Steven Seagal se perfila como el Alejandro Romay del Lunch, y terminamos el programa bastante desbandadados, entre menciones de transexualidad, discusiones de sillones y otras confusas yerbas.
En plena transición de morada, el Lunch se jugó en el aguantadero de Nacho con un playlist con los mejores momentos musicales del programa... o simples caprichos. No pudimos evitar hacer mención del finado Michael, hablamos de hipismo sin saber un pomo al respecto, Jenny nos reveló que una canción que creíamos hot en realidad hablaba de un drama familiar, rememoramos una vez más los inicios del indie criollo, logramos que Hot Chip finalmente se tome un vermucito con el Paz Martínez, Nacho narró descarnadamente y en exclusiva para el Lunch su escabroso ingreso en la pubertad desde el mismísimo lugar de los hechos, el melómano se lució con una selección musical hitera con más de un hallazgo, y terminamos con un karabloque inusitadamente hot dedicado a Ernest Glazer. ¿Todo eso? Sí, y más también.
¡Último programa transmitido desde el histórico estudio que vio nacer a Servicio de Lunch! Una emisión de lo más padre en la que, paradójicamente, brilló por su ausencia la figura masculina del Lunch, que vendría a ser Nacho. Al ritmo del vino tinto y el popcorn, Tofu e invitados se despacharon de lo más campantes con potentísimas anécdotas paternas dignas de diván, y el primer dueto melómano de la historia Luncher nos deleitó con un meneado cóctel de hallazgos atinadísimamente comentados, incluyendo un auténtico apartado filosófico-conceptual acerca de la música y sus modas. ¿Qué más querés, papá?
Pelamos la Pitonisa y espiamos el futuro [o de cómo el futuro también es: “¿Qué comemos esta noche, viejo?”]. En una auténtica demostración de vanguardia radial, Tofu y Nacho se hablan con mímica [?!], hacemos un simulacro de casamiento musicalizados por el 2001 de Kubrick, espiamos la revolución lunar de Servicio de Lunch, nos visitó un melómano reincidente y conocedor del mundo radial que dio cátedra de cómo musicalizar, y Tofu cerró el programa con un avance de lo que será el próximo especial “Traseros” de Servicio de Lunch: «La Ferrari trasera se llama... Culo»; Nacho, extasiado.